El Segundo Principio: El Islam
TRES IMPORTANTES PRINCIOPIOS DE LA DOCTRINA ISLAMICA Y SUS FUNDAMENTOS
El segundo principio es el conocimiento del Islam con sus fundamentos. Éste consiste en consagrarse a Al-lah a través de la fe en Su unicidad, en someterse a Él con obediencia, y renunciar a asociarle copartícipes. Esto consta de tres grados: Islam [como forma de adoración externa], Imán e Ihsán [como forma de adoración interna].
Cada grado tiene diferentes pilares. Los pilares del Islam son cinco: Atestiguar que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado sino Al-lah y que Muhammad es el Mensajero de Al-lah, hacer el Salah [oración prescripta], pagar el Zakah, ayunar en el mes de Ramadan y peregrinar a la Casa Sagrada de Al-lah [en La Meca].
Respecto al testimonio de fe Al-lahdice:
Dios atestigua, y con Él los ángeles y los dotados de cono-cimiento, que no existe más divinidad que Él, y que Él vela por la justicia [y mantiene el equilibrio]. No hay otra divinidad salvo Él, el Poderoso, el Sabio. (Corán 3:18)
Su significado radica en que nada ni nadie merece ser adorado excepto Al-lah. “La ilaha” significa negar la adoración de todo aquello que no sea Al-lah. “illa Al-lah” afirma que la adoración es única y exclusivamente para Él, sin que se Le atribuyan copartícipes, ya que no comparte su Señorío [Rububíiah] con nadie de la creación. La explicación de esto la encontramos en:
[Recuerda, ¡oh, Muhammad!,] cuando Abraham le dijo a su padre y a su pueblo: «Yo soy inocente de lo que adoran. (26) Yo solo adoro a Quien me creó. Él me guiará». (27) [Dios] hizo que esta [fe monoteísta] perdurara en su descendencia para que siempre pudiera retornar. (Sagrado Corán 43:26-28)
Y también:
Di: «¡Oh, Gente del Libro! Convengamos en una creencia común: No adoraremos sino a Dios, no Le asociaremos nada y no tomaremos a nadie como divinidad fuera de Dios». Pero si no aceptan digan: «Sean testigos de que nosotros solo adoramos a Dios». (Corán 3:64)
on respecto al testimonio de que Muhammad es el Mensajero de Al-lah, dice el Altísimo:
Se les ha presentado un Mensajero de entre ustedes mismos que se apena por sus adversidades, se preocupa y desea que alcancen el bien [e ingresen al Paraíso]; es compasivo y misericordioso con los creyentes. (Corán 9:128)
El testimonio de que Muhammad es el Mensajero de Al-lah significa acatar sus ordenes, creer en lo que transmitió, evitar todo lo que prohibió, y no adorar a Al-lah en el modo que él enseñó.
Acerca del Saláh, Zakáh y Tauhíd Al-lahdice:
en la que únicamente se les ordenaba que fueran monoteístas adorando solo a Dios con sinceridad, que realizaran la oración y pagaran el zakat, pues esa es la verdadera religión. (Corán 98:5)
Sobre el ayuno expresa:
¡Oh, creyentes! Se les prescribe el ayuno al igual que fue prescrito a quienes los precedieron, para que alcancen la piedad. (Corán 2:183)
Acerca de la peregrinación:
Allí hay signos evidentes, como el sitial de Abraham. Quien ingrese en él estará a salvo. Es obligatorio para las personas peregrinar a este templo si se encuentran en condiciones [físicas y económicas] de hacerlo. Pero quien niegue lo que Dios ha prescrito, sepa que Dios no necesita de Sus criaturas. (Corán 3:97)
El segundo grado es el Imán [fe o creencia]. Tiene más de setenta diferentes grados. Su máxima manifestación es declarar que nada ni nadie tiene derecho a ser adorado excepto Al-lah; y su mínima manifestación es apartar objetos que obstruyen el camino. El pudor también es considerado una de las manifestaciones del Imán.
Sus pilares son seis:
1. La fe en Al-lah,
2. Sus Ángeles,
3. Sus Libros revelados,
4. Sus Profetas,
5. El Día de la Resurrección,
6. El decreto o designio divino, sea agradable o desagradable.
Al-lah dice respecto a los pilares mencionados:
La verdadera virtud no consiste en orientarse hacia el oriente o el occidente [durante la oración], sino que es piadoso quien cree en Dios, el Día del Juicio, los ángeles, el Libro, los Profetas, hace caridad a pesar del apego [que tiene por los bienes materiales] a los parientes, los huérfanos, los pobres, los viajeros insolventes, los mendigos, y colabora para liberar esclavos y cautivos. [Tiene piedad quien] hace la oración prescrita, paga el zakat, cumple con los compromisos contraídos, es paciente en la estrechez, la adversidad y ante la persecución. Ésos son los veraces en su fe y los verdaderos piadosos. (Corán 2:177)
Sobre el decreto o designio divino dice:
He creado todas las cosas en su justa medida. (Corán 54:49)
El tercer grado es el Ihsán. Consta de un solo pilar, el cual es adorar a Al-lah como si lo estuvieses viendo, y aunque no puedas verlo, sabes que Él sí te está viendo. Dice Al-lah:
Dios está con los piadosos y con los que hacen el bien. (Corán 16:128)
Encomiéndate al Poderoso, el Misericordioso. (217) El que te ve cuando te pones de pie [para orar en soledad], (218) y cuando realizas tus movimientos entre los que se prosternan [durante la oración comunitaria]. (219) Él todo lo oye, todo lo sabe. (Corán 26:217-220)
No hay situación en la que se encuentren, no hay pasaje del Corán que reciten ni otra obra que realicen, sin que Yo sea testigo de lo que hacen. A tu Señor no se Le escapa nada en la Tierra ni en el cielo, ni siquiera algo del peso de un átomo. No existe nada menor o mayor a eso que no esté registrado en un Libro claro. (Corán 10:61)
También en la Sunnah se encuentra el conocido Hadíz de lo sucedido con el Ángel Gabriel, el cual fue transmitido por ‘Omar Ibn Al Jattáb : “Un día, estábamos sentados [en la mezquita] con el Mensajero de Al-lah y se presentó ante nosotros un hombre con vestimentas de resplandeciente blancura, y cabellos intensamente negros, no evidenciaba señales de viaje[12], y ninguno de nosotros lo conocía. Se sentó frente al Profeta y apoyando sus rodillas con las rodillas [del Profeta], y poniendo las manos sobre sus muslos, dijo: “¡Oh, Muhammad! Infórmame acerca del Islam”. El Mensajero de Al-lah le dijo: “El Islam consiste en que atestigües que nada ni nadie tiene derecho de ser adorado sino Al-lah y que Muhammad es el Mensajero de Al-lah; que hagas el Salah[oración prescripta], que pagues el Zakát [contribución social], que ayunes el mes de Ramadán, y peregrines a la Casa Sagrada [La Meca] si cuentas con los medios para hacerlo.” Dijo el hombre: “Has dicho la verdad.” Entonces nos sorprendimos que quien preguntara, luego aseverara la respuesta; después el hombre preguntó: “Infórmame acerca del Imán”, dijo [el Profeta]: “Que creas en Al-lah[13], Sus Ángeles[14], Sus Libros, Sus Mensajeros[15], en el Día del Juicio Final y que creas en el decreto divino, sea agradable o desagradable.” Dijo el hombre: “Has dicho la verdad”, y añadió: “Infórmame acerca del Ihsán.” Dijo: “Que adores a Al-lah como si lo vieras, y aunque no puedas verlo, sabes que Él sí te ve.”
Dijo el hombre: “Infórmame acerca de [cuando sobrevendrá] el Último Día.” Dijo [el Profeta]: “El preguntado no sabe, acerca de ello, más que quien pregunta.” Dijo el hombre: “Infórmame entonces sobre sus signos [o señales que indican su proximidad].” Dijo:
“Cuando la esclava dé a luz a su ama, y cuando veas a los descalzos y desamparados pastores de ovejas compitiendo en la construcción de altos edificios. Luego [el hombre] se marchó, y yo permanecí [en el mismo lugar] un largo rato. Luego [el Profeta ] me dijo: “¡Oh, ‘Omar! ¿Sabes quién era el que preguntaba?” Respondí: “Al-lah y Su Mensajero son quienes mejor lo saben.” Me dijo: “Era Yibríl [el Ángel Gabriel] que vino para enseñaros vuestra religión.”[16]